Bienvenidos en la Basílica de San Gaudencio, concatedral de Novara.

Desde hace más de cuatro siglos, este monumento se levanta para testimoniar la vida civil, artística y religiosa de Novara. Pertenece, en efecto, a todos los habitantes novareses, como así señalado en el blasón municipal que trae las palabras Ecclesia Civitatis Novariae, que se encuentra en la fachada de la basílica. Los novareses quisieron que la reconstrucción de la iglesia de su Santo Padrón después de la destrucción, decidida por Carlos V, de la Basílica paleocristiana que se levantaba fuera de las murallas.

De la antigua iglesia queda sólo el cuadro en varias tablas de Gaudenzio Ferrari (conservado en la segunda capilla de la izquierda) y dos bajorrelieves (S. Pablo y La Nave) que actualmente se encuentran conservadas en la catedral de Santa María. La historia de su construcción, a partir del proyecto de Pellegrino Pellegrini de 1577, dura practicamente tres siglos. En el siglo XVII se edifica el presbiterio y el crucero; a principios del siguiente siglo se termina el escenario barroco del Scurolo y del altar mayor; medio siglo más tarde Benedetto Alfieri proyecta el espléndido campanario y, cien años después, Alessandro Antonelli realiza la cúpula, con una estructura enteramente en ladrillo, dominada de la estatua del Salvador a 122 m e t ros de altura.

La última gran obra situada en nuestra basílica es el órgano monumental al lado izquierdo del presbiterio.

Fue construido por Vincenzo Mascioni en 1948 después de la nueva abertura de la basílica al culto: preocupaciones sobre las condiciones estáticas de la cúpula habían impuesto el cierre de la basílica en los años treinta, para efectuar trabajos de consolidación en cemento armado. El pequeño órgano colocado al lado dere c h o atiende de ser restaurado, es una obra estimable del fabricante de órganos bergamasco Serassi que lo realiza el siglo anterior.

A la extrema derecha del crucero se encuentra la cripta, espacio refinado del siglo XVIII que acoge la urna de plata y cristal donde descansa el cuerpo de San Gaudencio, primer obispo de Novara, padrón de la ciudad y de la Diócesis. Este lugar es visible a través el herrado sobre del altar y no se puede visitar, menos que durante los ocho días en honor del Santo, del 22 al 29 de enero.

En la extrema izquierda del crucero, en frente a San Gaudencio, se conservan las reliquias del Obispo San Adalgisio (siglo VIII).

Cerca se encuentra provisionalmente la estatua de Cristo Resucitado que coronaba la aguja de la cúpula. Hoy, sobre la aguja se ha puesto una fiel copia en vidrio y resina ya que la estatua de cobre repujado del siglo posterior no está más en condiciones de resistir a las intemperies del tiempo. El altar mayor fue consagrado en 1725 del obispo Gilberto Borromeo: dentro de una cripta en el interior del altar se conservan la reliquias de Papa San Antero, pontífice del siglo III, que fueron ransportadas en Novara en el época del obispo Bascapé. El altar es rico de bajorrelieves de bronce, las Historiette.

Al lado d e recho de la nave, se encuentran las capillas de la Buena Muerte donde oficiaba la cofradía de la Buena Muerte instituida del obispo Bascapé, de la Circoncisión, con una gran mesa de Fiammenghino donde se puede ver S. Carlos Borromeo (abajo a la d e recha) y del Crucifijocon el gran crucifijo de madera de Gaudencio Ferrari que podría provenir de la vieja basílica destruida.

Al lado izquierdo se encuentran: la capilla del Angel Custor, de la Nativid ad con su espléndido cuadro en varias tablas de Gaudencio Ferrari y de la Virgen de Loreto con un precioso altar de mármol negro. Al inicio de la nave está colgado un gran florero de hierro forjado: en ocasión de la fiesta padronal (22 de enero), se hace descender para recivir de las Autoridades Civiles la oferta tradicional de las flores, también ellas de hierro forjado.


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